
Por: Nadia Agurto Francia, coordinadora del proyecto «Mujeres tejiendo redes, por una vida libre de violencia y discriminación»
La reciente escena transmitida a través de las redes sociales y medios de comunicación, sobre las agresiones y posible intento de feminicidio del alcalde del Centro Poblado Medio Mundo de Huaura contra su pareja, nuevamente coloca sobre la palestra la problemática que afecta directamente a las mujeres en el Perú: la violencia de género en su máxima expresión.
No se trata solo de las agresiones, ello revela un patrón de comportamiento profundamente arraigado que evidencia la cultura patriarcal machista que existe en nuestro país. Aún en este tiempo los hombres todavía creen tener poder sobre la vida y el cuerpo de sus parejas, utilizando el insulto, el golpe e incluso el intento de feminicidio como formas “normales” de relación.
«En Piura, entre enero y junio de 2025, se registraron 3,837 casos de violencia contra mujeres e integrantes del grupo familiar. El 88 % de estas víctimas son mujeres, en su mayoría de entre 18 y 59 años»
En Piura, entre enero y junio de 2025, se registraron 3,837 casos de violencia contra mujeres e integrantes del grupo familiar, según el Portal Estadístico Aurora del Ministerio de la Mujer (MIMP). El 88 % de estas víctimas son mujeres, en su mayoría de entre 18 y 59 años. Solo en este periodo, se han reportado 03 feminicidios consumados y 04 tentativas. Además, según la Encuesta Demográfica y de Salud Familiar (ENDES) 2024, el 48.9 % de mujeres piuranas ha sufrido violencia por parte de su pareja o expareja.
La violencia de género no es aleatoria: tiene causas estructurales y se reproduce desde la infancia, en hogares, escuelas, medios y espacios públicos que siguen tolerando y perpetuando estereotipos y prácticas machistas.
Este problema agrava cuando la sociedad legitima esta violencia. Según la Encuesta Nacional sobre Relaciones Sociales (ENARES) 2024, el 80.8 % de los hombres y el 70.9 % de las mujeres en el país justifican, en algún grado, la violencia contra la mujer. Creencias como “si una mujer es infiel, merece castigo” o “si el hombre aporta dinero, la mujer debe obedecer”, siguen siendo comunes. Más grave aún: el 56 % de los hombres justifica la violencia sexual, culpando a la víctima por su forma de vestir, por haber bebido licor o por no “resistirse lo suficiente”.
«Según la ENARES 2024, el 80.8 % de los hombres y el 70.9 % de las mujeres en el país justifican la violencia contra la mujer. Creencias como “si una mujer es infiel, merece castigo” o “si el hombre aporta dinero, la mujer debe obedecer”, siguen siendo comunes»
Basta con mirar casos recientes: autoridades que agreden a su pareja, congresistas que violentan en su propio centro de trabajo a mujeres, policías que desacreditan a las víctimas, fiscales y jueces que preguntan por la ropa interior y no por el acto violento. Todo esto refuerza una impunidad estructural que prioriza al agresor y desprotege a las mujeres.
La violencia de género no es un hecho privado, es un problema social, político y colectivo que exige respuestas firmes. El sistema judicial, las políticas públicas y la sociedad civil debemos actuar articuladamente para erradicarla. La revictimización, la negligencia y la demora en las medidas de protección siguen cobrando vidas.
«La violencia de género no es un hecho privado, es un problema social, político y colectivo que exige respuestas firmes. El sistema judicial, las políticas públicas y la sociedad civil debemos actuar articuladamente para erradicarla»
A más de tres décadas de la promulgación de la primera ley contra la violencia familiar, los avances no han sido suficientes. Las brechas persisten y, en algunos casos, hemos retrocedido. Por ello, desde la sociedad civil reafirmamos nuestro compromiso de vigilancia, exigencia y acción. Necesitamos con urgencia:
- – Educación sexual integral en las instituciones educativas
- – Fortalecimiento de los servicios de atención y protección para las víctimas
- – La aplicación de protocolos que permitan la atención diferenciada y con empatía para las mujeres
- – Aprobación e implementación del Plan Regional de Igualdad de Género en Piura
- – Cumplimiento de los compromisos asumidos recientemente por operadores de justicia y autoridades, ante las lideresas de las redes de mujeres de nuestra región.
Piura y el Perú no pueden seguir siendo territorios donde a las mujeres nos toca sobrevivir. Queremos y exigimos un país y una región donde las mujeres vivamos, nos desarrollemos y gocemos plenamente de nuestros derechos, libres de violencia, sin miedo, donde ninguna de nosotras sea silenciada o víctima de feminicidio.
















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