
La rehabilitación de la avenida Don Bosco en Piura ejecutada por el Consorcio Bosconia ha desatado una fuerte oposición ciudadana. Los vecinos del sector aseguran no estar en contra de la modernización de la ciudad ni de la mejora de las pistas, pero cuestionan la forma en que se ejecuta la obra, a la que califican de desordenada, poco transparente y perjudicial para su calidad de vida.
Entre los principales reclamos destacan la falta de credibilidad en las autoridades encargadas, pues consideran que lo declarado por los ingenieros y responsables de la obra “no es creíble” y no se corresponde con la realidad en el terreno. Además, denuncian un severo impacto en los servicios básicos: la escasez de agua, las dificultades en la recolección de basura y la tala de árboles que, según ellos, constituye un “arboricidio” que dejará la zona sin sombra ni aire puro en pleno verano.
“Primero deben avanzar en donde ya rompieron; una vez que avancen y terminen, recién pueden romper en esta parte de la avenida. Con respecto a los árboles, no vamos a dejar que los corten”, comentó una moradora.
Otro punto de preocupación es la duración de la obra, que según los mismos obreros podría extenderse entre año y medio y tres años, un plazo que los vecinos consideran inaceptable. El polvo y la contaminación generados por el desvío del tránsito hacia otras avenidas agravan la situación y afectan directamente la salud de las familias.
Frente a este escenario, los ciudadanos han decidido organizarse y protestar. Exigen que los trabajos se ejecuten por tramos y con continuidad, incluso con jornadas de 24 horas para acelerar el proceso y evitar mayores perjuicios. Asimismo, han anunciado marchas y resistencia activa frente a la maquinaria para impedir que se siga rompiendo la vía sin terminar lo ya iniciado.
“Como vecinos nos vamos a organizar para hacer marchas. Nosotros les decimos que deben trabajar con responsabilidad, sin perjudicar a todos los vecinos. Mire cuántos negocios se van a ir a la quiebra por esta obra”, sostuvo un morador.
La oposición en Don Bosco se ha convertido así en un llamado a la responsabilidad, la transparencia y la consideración de las necesidades de los vecinos y comerciantes, quienes advierten que no se quedarán callados mientras la obra siga afectando sus vidas.
Consorcio continuará con la obra
El residente de la obra, el ingeniero Lucilo Díaz Díaz, aseguró durante su intervención que el compromiso asumido es cumplir con el cronograma establecido, sin detener los trabajos ni extender plazos más allá de lo programado. Señaló que la ejecución avanza conforme a lo previsto y rechazó las críticas que acusan retrasos o falta de recursos, calificándolas de “mentiras”, ya que —según indicó— la obra se desarrolla bajo el mismo principio que una ejecución por tramos, con la obligación de culminar en el tiempo pactado.
“Toda obra causa molestias, entonces, para que no cause molestias mejor no hacemos nada… Nosotros avanzamos por tramos y cada tramo lo vamos entregando; en los primeros tramos la gente circula sin ningún inconveniente. Ahora, mi compromiso es que la obra se ejecutará en el tiempo programado y lo vamos a cumplir”, declaró el ingeniero.
















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