En el día Mundial Contra la Trata de Personas, la población peruana y piurana exige justicia

El 30 de julio de cada año se conmemora el Día Mundial contra la Trata de Personas. Esta fecha fue establecida por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 2013, con la primera celebración oficial en 2014. Desde entonces, el mundo entero, incluido Perú, se une en un esfuerzo por visibilizar y combatir este grave delito que atenta contra la dignidad humana.

La trata de personas es un flagelo persistente en nuestro país, Existen esfuerzos de organizaciones de la sociedad civil y algunas acciones desde el estado, lo que significa que aún las políticas públicas para combatir el delito en nuestro país, son muy débiles. En ese sentido, lamentablemente, el Perú no cumple con los estándares mínimos para eliminar este terrible delito que cada vez cobra más terreno, más vidas. La corrupción, la complicidad del funcionariado, la informalidad, la cultura machista, entre otros, siguen siendo un obstáculo significativo en la lucha contra este crimen.

Según datos del Ministerio Público de enero del 2020 a junio del 2025, en el Perú se han registrado 7 790 denuncias. En ese mismo periodo en la Región Piura, se han registrado 641 denuncias, de las cuales el 63.2% de estas denuncias fueron por explotación sexual. Lima concentra el mayor número de denuncias, seguida por Lambayeque, Cusco, Arequipa y Huánuco. Preocupa que 9 de cada 10 víctimas son mujeres, y en muchos casos, son menores de edad. El año 2024, Piura a ocupado el tercer lugar con 218 denuncias registradas, después de Lima y Arequipa. Recordarles que Piura, es zona de captación, traslado, acogida y destino del delito de trata de personas. Con respecto, a las rutas de la trata de personas en Perú son diversas y a menudo se vinculan con el transporte informal. Se identifican rutas longitudinales que conectan la ceja de selva con la Amazonía peruana, así como el transporte interprovincial. Las modalidades de captación suelen ser a través de ofertas de trabajo falsas, padrinazgo, secuestros y a través del inadecuado uso del internet, las redes sociales, entre otros.

Perfiles de las víctimas:

  • En su mayoría son mujeres (aproximadamente el 90%), y una proporción significativa son niñas, niños y adolescentes.
  • Muchas provienen de zonas rurales o urbano-marginales, a menudo con bajos niveles educativos (la mayoría con educación secundaria).
  • Pueden ser personas en situación de vulnerabilidad económica, migrantes (incluyendo irregulares), indígenas, campesinos o trabajadores/as informales.
  • Las principales formas de explotación son la sexual y el trabajo forzoso.

Perfiles de las y los enganchadores:

  • Los enganchadores suelen ser individuos que se aprovechan de la vulnerabilidad de las víctimas.
  • Pueden presentarse como «reclutadore/as» de empleo, ofreciendo oportunidades laborales aparentemente atractivas pero falsas, que terminan en explotación.
  • Operan con un conocimiento de las necesidades y aspiraciones de las víctimas para ganarse su confianza.
  • Pueden ser hombres o mujeres, y en algunos casos, son parte de redes criminales más grandes.

La lucha contra la trata de personas en Perú requiere de un esfuerzo conjunto y sostenido, que involucre a las autoridades, la sociedad civil y la ciudadanía, para prevenir este delito, proteger a las víctimas y sancionar a las y los responsables.