
Por: Oscar Altamirano, coordinador de Prensa de Cutivalú
En los últimos días volvimos a ser testigos de una nueva derrota en el Concejo Municipal de Piura: un regidor del oficialismo de la gestión del alcalde Gabriel Madrid fue vacado. ¿El motivo? No haber asistido a tres sesiones ordinarias. Aunque la respuesta legal del regidor vacado, Cristhian Carreño, fue que no pudo asistir a las sesiones designadas por estar en un proceso judicial, el hecho es que el Jurado Nacional de Elecciones aclaró que nunca existió ninguna justificación tangible que permita sostener sus alegatos.
Recordemos que en primera instancia, el oficialismo del concejo en Piura rechazó el pedido de vacancia que interpusieron 5 regidores de minoría. Un total despropósito y un fuerte blindaje a favor de Carreño, quien no sólo es investigado por el presunto delito de colusión agravada, sino que lo que ahoran hacen es tratar de evadir la Ley Orgánica de Municipalidades al no respetar sus normas. Pero el fallo final llegó en segunda instancia y en forma de vacancia.
«El oficialismo del concejo en Piura rechazó el pedido de vacancia que interpusieron 5 regidores de minoría. Un total despropósito y un fuerte blindaje a favor de Carreño»
Aunque Gabriel Madrid y sus concejales se mostraron confiados tras el blindaje, la decisión en segunda y última instancia del máximo ente electoral ha sido un duro revés. En definitiva, la caída de un regidor de mayoría representa un debilitamiento del oficialismo y un reacomodo de las fuerzas políticas dentro del concejo municipal. El ingreso de nuevos regidores lo planteará así.
El accesitario del vacado Cristhian Carreño definirá ahora la expectativa de toda la gestión. De ello depende la fuerza del actual Concejo y las “facilidades” que obtenga Gabriel Madrid en este último año de gestión que le queda. No olvidemos que Madrid Orué también planea dejar el cargo de alcalde para lanzarse como candidato al gobierno regional.
«El accesitario del vacado Cristhian Carreño definirá ahora la expectativa de toda la gestión. De ello depende la fuerza del actual Concejo y las “facilidades” que obtenga Gabriel Madrid»
Pero éste no es el primer golpe que ha recibido Gabriel Madrid. Hace menos de dos meses, otros dos regidores oficialistas también fueron vacados. Uno de ellos, Efraín Chuecas, prefirió callar cuando su cuñado contrató con la municipalidad provincial. Parece que Chuecas olvidó su función fiscalizadora y dejó pasar por alto el grave delito que se estaba cometiendo.
Otra concejal que quedó contra las cuerdas fue Dioselinda Valdiviezo. Su caso es aún más grave. Contrató a su sobrina en la oficina de Fiscalización, incurriendo en nepotismo. La respuesta del Jurado también fue contundente y con apego a la ley: vacancia definitiva para estos dos regidores que sólo pisoteaban la Ley Orgánica de Municipalidades.
Con estos tres regidores vacados, el oficialismo quedó a un paso de desmoronarse, pues, hasta el momento, sólo un concejal accesitario entrante se unió a la facción de Gabriel Madrid. Aún así, existe “en cola” dos pedidos de vacancia contra otros dos regidores de mayoría. Según dijeron los concejales denunciantes, el sustento para la vacancia es contundente. En las próximas semanas podríamos estar hablando ya no de 3 sino de 5 regidores de Madrid vacados. Increíble. Algo sui-géneris en la historia de Piura.
«Con estos tres regidores vacados, el oficialismo quedó a un paso de desmoronarse, pues, hasta el momento, sólo un concejal accesitario entrante se unió a la facción de Gabriel Madrid»
Ahora bien. Debemos tener en cuenta que esto no es simplemente un movimiento de balanza ni el típico juego político. Aquí hablamos de presuntos delitos e irregularidades que cometieron funcionarios que Gabriel Madrid llevó a la función pública. ¿Esta es la calidad política que nos prometió el alcalde de Piura? ¿Ésta es la transparencia que propugna Madrid para una gestión? ¿Funcionarios de este calibre nos pueden dar confianza para un nuevo período municipal o regional?
En definitiva, las dudas crecen, y las respuestas son las que menos llegan. Ya hemos visto que tras la vacancia de estos concejales oficialistas, Gabriel Madrid prefirió lavarse las manos. Se sacudió la suciedad que le salpicaban sus regidores vacados, a pesar de que eran su personal de más confianza, y aseguró que las acciones de ellos no significaban el rumbo de su gestión. Yo aún tengo mis dudas.
«¿Esta es la calidad política que nos prometió el alcalde de Piura? ¿Ésta es la transparencia que propugna Madrid para una gestión? ¿Funcionarios de este calibre nos pueden dar confianza para un nuevo período municipal o regional?»
Situaciones como ésta nos deben dar un panorama certero de qué tipo de políticos debemos y podemos elegir. El equipo técnico y los funcionarios que acompañen a un candidato a alcalde o a gobernador deben ser analizados de forma exhaustiva por la ciudadanía antes de emitir su voto en las próximas elecciones. La falta de transparencia de uno de ellos debe causarnos alarma, pues significa que la plancha electoral completa estaría inmersa en actos más que dudosos.
















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