De compras, balances y proyecciones

Director de Cutivalu: Wilmer Fernandez Ramírez
Director de Cutivalu: Wilmer Fernandez Ramírez

Por: Wilmer Fernández, director de Cutivalú

Diciembre, en los países cristianos, es el mes en que se celebra la buena noticia del nacimiento de Jesucristo. En este mes, a la población nos ocurren dos cosas principales.

Por un lado, es el mes de las compras compulsivas, de los regalos y de las cenas familiares. Los mercados y las tiendas se llenan de gente adquiriendo cosas y más cosas para la Navidad. Por supuesto, los niños y niñas esperan con ilusión estas fiestas, porque es el mes en que, en nombre del Niño Dios, reciben juguetes como regalos. En las ciudades, sobre todo, la familia entera entra en una dinámica casi obsesiva de compras, hasta el punto de que el verdadero significado religioso de la Navidad puede pasar desapercibido.

Más allá del sentido religioso de estas fechas, el hecho de entrar en una dinámica de compras tiene su aspecto positivo: activa la oferta y la demanda, el mercado, la industria y los emprendimientos, lo que genera empleo y posibilidades de ingresos para muchas familias. Ojalá esta activación económica llegara a todos y todas. No es así.

«Según el INEI, 3 de cada 10 peruanos viven en pobreza. Hay hogares cuyo ingreso mensual es inferior a 1000 soles. Estas familias no tendrán una Navidad como la que promueve el mercado»

La Navidad sigue siendo un período del año en que las desigualdades se expresan con mayor crudeza. No todas las familias reciben gratificaciones ni cuentan con buenos sueldos; por lo tanto, tampoco pueden disfrutar de las cenas opulentas que pinta la propaganda mercantilista. Según datos del INEI, 3 de cada 10 peruanos viven en situación de pobreza en el Perú. Hay hogares, con cuatro o más miembros, cuyo ingreso mensual es inferior a 1000 soles, monto que debe cubrir todas las necesidades del mes. Estas familias no tendrán una Navidad como la que promueve el mercado en su publicidad.

Esto, por supuesto, representa un problema para un sistema económico que se autoproclama exitoso. Por eso se recurre a actividades asistencialistas y chocolatadas con regalos para niños pobres. Estos mecanismos se activan solo en diciembre por parte de instituciones, empresas, autoridades y organizaciones.  Así, el sistema económico ineficaz justifica y perpetúa las desigualdades de las que se nutre.

«Se recurre a chocolatadas con regalos para niños pobres. Estos mecanismos se activan solo en diciembre. El sistema económico ineficaz justifica y perpetúa las desigualdades»

Por otro lado, diciembre es el mes de los balances: personales, institucionales, políticos y de otro tipo. Las instituciones, empresas y organizaciones evalúan su desempeño durante el año, revisando logros y dificultades.

En términos de país, el balance es negativo. Cerramos el año con una nación en crisis de gobernanza, con instituciones capturadas por una coalición corrupta con sede en el Congreso; con una economía en riesgo de colapso manejada desde el Congreso; con recortes presupuestarios en becas para jóvenes y en asistencia a poblaciones vulnerables; con sueldos millonarios para congresistas, militares, policías, funcionarios de la JNJ y del TC, ministros y presidente.

Terminamos el año con una campaña electoral cuyas reglas fueron diseñadas para que los actuales congresistas perpetúen su impunidad; con 43 partidos políticos mercantilistas sin agenda ni proyecto de nación y con 37 candidatos presidenciales; con un marco legal que favorece la criminalidad, la deforestación de la Amazonía, la minería ilegal y la violencia contra mujeres y niños; con normas que amenazan con represalias letales a quienes protesten por sus derechos; con funcionarios agresores de mujeres en el gobierno y con fuerzas armadas cuya “peruanidad” y “amor a la patria” consisten en proteger a los corruptos en el poder y a ciertos empresarios.

En fin, terminamos el año con un país cuya democracia ya no merece ese nombre.

En este balance crítico, los peruanos y peruanas debemos sacar fuerzas para reestablecer la esperanza en nuestro país. Que estas Navidades nos ayuden a recargar energías en el seno de la familia, para que en 2026 asumamos colectivamente que el país nos necesita a todos y todas.