
El exjefe de la Región Policial de Piura, coronel en retiro Máximo Vargas Hugo, advirtió que el sistema penitenciario del país atraviesa una grave crisis estructural, lo que está agravando la inseguridad ciudadana y el incremento de casos de extorsión en la región.
Solo en Piura, se reportan más de 2,600 denuncias por extorsión, lo que representa un aumento de casi 50% respecto al año anterior.
“El sistema penitenciario está colapsado”
“El tema de la seguridad en los penales atraviesa una crisis estructural. El INPE administra 69 penales con más de 103 mil internos, cuando la capacidad apenas alcanza para 41 mil. En el caso del penal de Río Seco, fue construido para 1,066 personas y hoy alberga cerca de 4,000”, señaló Vargas.
El coronel en retiro explicó que la sobrepoblación y la falta de control interno facilitan que continúe la delincuencia desde dentro de los penales. Además, denunció que la corrupción dentro del INPE permite el ingreso de celulares, chips y otros objetos prohibidos.
Corrupción y falta de medidas efectivas
Vargas lamentó que el Gobierno no haya tomado acciones concretas para mejorar la seguridad en los establecimientos penitenciarios. Recordó que, pese a los anuncios oficiales, aún no se instalan bloqueadores de señal ni se refuerza la infraestructura necesaria.
“Hay cobros por el ingreso de teléfonos celulares o chips. Los mismos funcionarios facilitan estos ingresos y luego las requisas confirman lo que ya se sabía. Así es como continúan las extorsiones desde dentro del penal”, cuestionó.
Agregó que, pese a los compromisos del entonces ministro de Justicia, todo quedó en promesas incumplidas, lo que agrava la situación penitenciaria del país.
Falta de rehabilitación y reinserción social
El exjefe policial también advirtió que la crisis se profundiza por la ausencia de programas efectivos de rehabilitación y reinserción social. Esta carencia limita las oportunidades de los internos para reinsertarse en la sociedad y aumenta el riesgo de reincidencia delictiva.
En este contexto, los penales terminan funcionando más como “escuelas del crimen” que como espacios de recuperación, evidenciando un vacío en las políticas estatales orientadas a la reintegración.
“Los penales del país se han convertido en escuelas del crimen”
Finalmente, Vargas consideró que la construcción de nuevos penales o el uso de brazaletes electrónicos para condenados por delitos menores podrían aliviar el hacinamiento.Sin embargo, insistió en que el problema principal no se soluciona solo con infraestructura, sino con lucha frontal contra la corrupción y voluntad política.
“Los penales del país se han convertido en escuelas del crimen. Si no se toman medidas drásticas y se recupera la integridad del sistema, la inseguridad seguirá creciendo y el Estado seguirá perdiendo terreno frente al delito”, concluyó.
















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