
Esta semana la humanidad conmemora el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres. El 25 de noviembre el mundo se detiene para tomar conciencia del sufrimiento que millones de mujeres y niñas padecen a causa del machismo y el patriarcado, dos taras estructurales que generan y perpetúan la violencia de género.
¿Y qué pasa en el Perú? En nuestro país, se está borrando poco a poco todo lo que ayudaba a prevenir y nombrar la violencia contra las mujeres y las niñas. En lugar de avanzar, estamos retrocediendo de manera acelerada y sistemática en la prevención y sanción de la violencia contra las mujeres y las niñas. Esto ocurre gracias a un bloque parlamentario que promueve narrativas misóginas y antigénero.
El 19 de noviembre de 2025, el Pleno del Congreso aprobó el dictamen del Proyecto de Ley N.º 8731/2024-CR, impulsado por Renovación Popular, que deroga íntegramente la Ley N.º 28983 (Ley de Igualdad de Oportunidades entre Mujeres y Hombres, del 2007) y elimina de todo el ordenamiento jurídico peruano los conceptos de “enfoque de género”, “equidad de género” e “igualdad de género”.

En su lugar, impone el eufemístico “enfoque de igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres”, basado exclusivamente en la diferencia biológica entre sexos. Esta no es una norma aislada. Forma parte de una ofensiva legislativa antigénero que ya cuenta con varias leyes aprobadas:
- Ley 31498 (2022) – Facilita la censura de contenidos sobre violencia sexual en los colegios, perpetuando estereotipos machistas en la educación (Renovación Popular).
- Ley 31575 (2022) – Permite a padres y madres vetar la enseñanza con enfoque de género, incluyendo la Educación Sexual Integral y la prevención de la violencia machista.
- Ley 32299 (2024) – Elimina la paridad horizontal (alternancia de género en las cabezas de lista) en elecciones presidenciales, regionales, municipales y congresales; solo mantiene la paridad vertical.
- Ley 32003 (2024) – Prohíbe el lenguaje inclusivo en documentos públicos y textos escolares, invisibilizando a las niñas y a personas no binarias (Renovación Popular y Fuerza Popular).
- Decreto Supremo 009-2024-Minsa – Clasifica identidades de género y orientaciones sexuales diversas como “trastornos mentales”, estigmatizando a la población LGTBIQ+ y obstaculizando su atención en salud.
- Ley 8731/2024-CR (2025) – Elimina el enfoque de género y el concepto legal de “violencia de género” de toda la legislación; sustituye la Educación Sexual Integral por una supuesta educación “biológica y ética”.
Y la agenda continúa. Actualmente se encuentran en trámite proyectos aún más graves:
- PL 9148/2024-CR – Pretende eliminar el delito de feminicidio y reemplazarlo por “homicidio de pareja o expareja”, borrando el componente de género y reduciendo las penas (Renovación Popular).
- PL 9825/2024-CR – Propone fusionar el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables con una “Dirección de Familia” que priorice “valores tradicionales” y recorte presupuesto a programas de equidad de género (Renovación Popular).
- PL 11561/2024-CR – Amenaza con penas de 3 a 6 años de cárcel a mujeres que denuncien violencia y no logren probarla inmediatamente (Renovación Popular).
Estos retrocesos no son “defensa de la familia” ni “neutralidad ideológica”. Son un ataque directo a los derechos humanos de las mujeres y niñas peruanas en todo su ciclo vital. El machismo político se disfraza hoy con frases aparentemente inofensivas: “igualdad entre hombres y mujeres” (sin enfoque de género), “ministerio de la familia”, “educación biológica y ética”, o el clásico “cuando digo niños ya se entiende que incluye a las niñas”. También desvían la atención diciendo que “en noviembre hay que hablar de los hombres porque ellos también sufren violencia”. Todo eso es cortina de humo.

Por eso, de cara a las elecciones del 2026, queda un segundo criterio clarísimo para votar con responsabilidad (además de no votar por corruptos): No apoyar a ningún candidato o candidata —sea hombre o mujer— que haya promovido, votado o defendido estas leyes y proyectos antigénero. La misoginia política y las narrativas antiderechos deben ser derrotadas en las urnas y erradicadas de una vez por todas de nuestras instituciones.
El 25 de noviembre y todos los días del año, las mujeres peruanas merecemos vivir libres de violencia y con plenos derechos.
















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