
La proyectada tala de 593 árboles de algarrobo en la avenida Don Bosco, como parte de una obra adjudicada por el Gobierno Regional de Piura, ha generado una ola de indignación entre activistas ambientales y ciudadanía. La medida afectaría una de las pocas zonas arborizadas de la ciudad y ha sido calificada como un “crimen ecológico” por el activista ambiental Guillermo Checa.
“Realmente es un despropósito, porque en Piura vivimos en una ciudad muy calurosa, especialmente en verano. Y yo creo que, como ciudad, tenemos que ir por el camino de la preservación de nuestro patrimonio forestal. Es decir, debemos conservar nuestros árboles a toda costa, por salud pública, por beneficios ecológicos, etc.”, afirmó Checa.
Un «pulmón verde» en riesgo
El activista advirtió que la tala masiva traerá graves consecuencias ecológicas. Los árboles de algarrobo no solo generan oxígeno y sombra, también son hábitat de fauna local y parte del paisaje cultural piurano.
Entre los impactos más preocupantes, mencionó el aumento de las llamadas “islas de calor”. Sin árboles, Piura enfrentaría décadas sin sombra natural. Incluso si se reforesta, el proceso de recuperación podría tomar entre 10 y 20 años, dependiendo de la especie sembrada.
“Nos han quitado 600 árboles que han tardado décadas en crecer. Sembrar nuevos no es una solución real”, agregó Checa, quien ha liderado acciones de protesta en defensa del algarrobo, árbol emblemático de la región.
Cuestionan el enfoque de la obra y exigen revisión técnica
Checa también cuestionó que se priorice la ejecución de obras sin un enfoque ambiental adecuado. Según señaló, podría existir un interés en acelerar el gasto presupuestal sin valorar el impacto ecológico de la tala.
“Estas obras buscan hacerse rápido, sin importar el daño, y todos sabemos por qué. Ahora, si se hiciera una buena obra, a conciencia, no habría necesidad de talar tanto árbol”, indicó.
El activista pidió a las autoridades revisar el expediente técnico de la obra y plantear alternativas que permitan conservar la mayor cantidad posible de ejemplares.
Finalmente, Checa aclaró que no se oponen al desarrollo vial ni a ninguna gestión política, pero exigen que las obras se realicen con responsabilidad ambiental. Convocó a la ciudadanía a involucrarse activamente en la defensa de los árboles de Don Bosco.
“Espero que todos los piuranos se sumen a la causa de proteger los árboles, el camino no es volver a sembrar nuevos árboles, sino, es preservar los que ya existen a toda costa”, concluyó.
















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