
La nutrición infantil es un pilar fundamental para el desarrollo integral de niñas y niños. En ese camino, el programa Nutriendo al Perú viene generando un impacto positivo en la comunidad educativa, no solo a través de la evaluación nutricional, sino también fortaleciendo las capacidades de docentes y familias para la prevención de la anemia desde la primera infancia.
Una responsabilidad que va más allá de lo pedagógico
Para Maritza Delgado Marten, docente del nivel inicial de la institución educativa Fe y Alegría N.° 15, formar parte del programa ha significado asumir un compromiso que trasciende el aula.
“Ser parte del programa Nutriendo al Perú ha sido muy importante para mí como docente. No solo nos ha permitido conocer el estado nutricional de nuestros estudiantes, sino reflexionar sobre la responsabilidad que tenemos más allá de lo pedagógico: la nutrición y la salud de los niños son fundamentales para su desarrollo”, señala.

La importancia de la continuidad del programa
La docente resalta la necesidad de dar continuidad a la iniciativa, especialmente ante la incorporación de estudiantes desde los 3 años, una etapa clave para sentar las bases de una buena salud.
“Es valioso seguir evaluando su nutrición y contar con el apoyo de las capacitaciones que recibimos. Los niños que hoy están en inicial pasarán a primaria, y es importante que lo hagan con una buena base nutricional”, afirma.
Prevención de la anemia: un aprendizaje clave
Uno de los principales aportes del programa ha sido el fortalecimiento del trabajo docente en la prevención de la anemia, un problema que puede afectar el desarrollo cognitivo y el futuro de la niñez.
“Ahora comprendo mejor los niveles de hemoglobina y el impacto que la anemia puede tener en la inteligencia y el futuro de los niños. También he aprendido que la prevención empieza desde el embarazo, y que una buena alimentación de la madre es clave”, explica.
Cambios visibles en las familias y en las loncheras
Los talleres y charlas dirigidos a las familias han permitido generar mayor conciencia sobre la alimentación saludable, lo que se refleja en cambios concretos dentro de la comunidad educativa.
“Las madres ahora tienen más claro qué alimentos preparar y cómo combinarlos. Las loncheras han cambiado: ya no se ven tantas golosinas ni dinero para comprar en la calle, ahora incluyen frutas, yogur o preparaciones hechas en casa”, comenta la docente.
Además, este proceso ha fortalecido el vínculo entre maestras y padres de familia, promoviendo un trabajo conjunto por el bienestar de los niños.
Un programa que deja aprendizajes para el futuro
En general, Nutriendo al Perú ha sido una experiencia altamente positiva para la comunidad educativa, al brindar conocimientos prácticos que muchas veces no están al alcance de docentes y familias.













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