
Este 7 de setiembre se cumplieron 70 años en que se promulgó la ley 12391, que autorizó por primera vez la votación de la mujer peruana en las elecciones generales del país. Aunque 88 años antes (1867) se analizó y debatió el tema, fue recién en 1955 en que el gobierno de Manuel A. Odría promulgó la ley 12391.
Sin embargo, la historia en este hecho menciona dos elementos principales:
-La decisión de Odría fue por puro cálculo político, pues buscaba reelegirse.
-La ley autorizaba el voto femenino solo para mujeres que supieran leer y escribir.

Con la ley en vigencia, más de 1.5 millones de mujeres acudieron a las urnas al año siguiente, en 1956. En dichos comicios, las mujeres participaron como miembros de mesa, candidatas y votantes.
Las elecciones generales dieron ganador a Manuel Prado Ugarteche como presidente de la República. Y de 182 diputados, 8 mujeres resultaron diputadas. De los 53 senadores, solo 1 mujer obtuvo un escaño en el Senado. En total, fueron 28 mujeres candidatas en dichas votaciones.

Una piurana presente en la historia del voto
De entre las 9 mujeres que fueron elegidas para el Congreso del 1956, una de las candidatas elegidas fue la piurana Carlota Ramos de Santolaya (1910-1994).
De esta forma, Ramos de Santillana se convirtió en la primera mujer piurana en ser elegida para el Parlamento, hasta 1962. Además, ocupó el cargo de secretaria en la Mesa Directiva del Congreso, siendo la segunda mujer en formar parte de tan importante estamento.

Carlota Ramos de Santolaya fue una destacada política y poeta. Escribió el poema «Sangre Mangache», que firmó con el seudónimo de Gardenia. Fue co-fundadora del Grupo Literario y Artístico Piura (GLAP), junto a otros escritores de la región.
En 2004, la Facultad de Ciencias Sociales y Educación de la Universidad Nacional de Piura (UNP) le otorgó una medalla póstuma. Actualmente, el colegio de Aplicación Privada de la UNP lleva su nombre.
Voto universal femenino
Aunque en 1956 las mujeres lograron el acceso al voto, esto fue determinado por la discriminación y el machismo, que impuso que solo las letradas tuvieran derechos cívicos.
Fue recién en 1979, 23 años después, en que se constituyó el voto universal femenino. Esto permitió que todas las mujeres, sin distinción alguna, pudieran acceder a una elección popular.

No obstante, aún en pleno 2025, las elecciones (generales, regionales y municipales) mantienen serios visos de discriminación hacia las mujeres, más aún con los retrocesos en la ley de paridad y alternancia.













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